andres guzman

ADALID: la historia de un sueño

Con la misma vertiginosa rapidez con la que avanza la tecnología, ha transcurrido la vida de Andrés Guzmán Caballero, fundador de Adalid Corp.

Rondando los 40 años de edad, podría ufanarse de ser el creador y C.E.O. de la más grande e importante compañía latinoamericana especializada en Nuevas Tecnologías, seguridad informática y cibercrimen, investigación forense y asesoría legal. Pero no. Quien lo conoce, puede dar fe de su sencillez, un hombre orgulloso de su origen, de su historia y del servicio que pueda prestar a la sociedad.

Todo empezó cuando era un adolescente despreocupado, obsesionado por desbaratar cuanto aparato tecnológico llegara a sus manos, un joven con vocación de Ingeniero pero con pasión por el Derecho, dos carreras incompatibles en aquel entonces. Corría el año 1990, cuando su hermana, estudiante de Ingeniería de Sistemas, le envió un enorme computador desde Estados Unidos, era una época en la que tener un computador en casa era un privilegio, un artefacto al que había que tratar con cuidado y consideración; Andrés, lejos de intimidarse, decidió conocer por dentro y por fuera, al derecho y al revés a ese monstruo. Con pasión, como suele hacer todo en su vida, estudió el manual del sistema operativo DOS, hasta que aprendió a programar.

Este fue el inicio de una apasionante historia de emprendimiento y dedicación.

La historia de una empresa que empezó en el cuarto de un apartamento en la calle 6 con carrera 6, con un viejo escritorio y una silla comprados en un almacén de segundas, y que hoy, 10 años después, está situada en el privilegiado sector de Quinta Camacho, con más de 1.600 metros de construcción, el más moderno y mejor dotado laboratorio de informática forense en América latina, con una inversión en software superior a los 350 mil dólares anuales, permanente innovación tecnológica y de equipos, desarrollador de tecnología de punta para investigaciones, evidencias digitales y ciberdelitos, con presencia en más de 10 países alrededor del mundo y una factura anual en millones de dólares en todas sus filiales internacionales.

Andrés estudió derecho en la Universidad Libre de Colombia, pero su hoja de vida es una larga lista de estudios, cursos, certificaciones técnicas, especializaciones y maestrías que lo mantienen a la vanguardia en seguridad tecnológica. Actualmente es director de la maestría en TIC’S de la Universidad Sergio Arboleda, docente en Postgrados y Maestrías en las más importantes universidades de España y del país.

Pero no todo ha sido un camino de rosas. Cometió un error en su juventud, que le causó gran dolor a su madre. Después de haber sido siempre un buen hijo, buen estudiante, responsable, destacado, brillante, un día de locura le robó la tarjeta de crédito a su mamá, con tan mala suerte que ella lo descubrió, la desilusión no pudo ser mayor, pensó que su hijo iba por mal camino y le pidió que se fuera de la casa. Tuvo que enfrentar la vida solo. Trabajó como mesero en restaurantes del centro después de cumplir su horario universitario; lavó pisos y baños en bares en las tardes para en las noches encargarse de poner música mientras estudiaba el código de procedimiento civil o el penal. Fue una época dura que sin embargo disfrutó.

Para su tesis de grado, escogió un tema desconocido en Colombia pero que él empezaba a dominar como nadie más: delitos informáticos, pornografía con menores de edad. Su asesor de tesis fue el reconocido abogado penalista Germán Eduardo Gómez Remolina, con quien comenzó a trabajar.

Se llegó el día del grado y por supuesto tenía que estar la persona más importante para él: su madre. Ella tenía que ser testigo de cómo ese hijo que un día le falló inocentemente, ahora se graduaba con honores. Fue un momento conmovedor. Lloraron juntos. Él, orgulloso porque ahora volvía como el hijo pródigo, pero el hijo pródigo que quería darle a su madre todo lo que ella merecía.

Empezó a trabajar como independiente, litigando y al lado de su asesor de tesis, pero al poco tiempo consiguió un contrato con la Empresa de Licores de Cundinamarca manejando casos de Propiedad Industrial, fue ahí cuando nació Adalid.

Su obsesión por el derecho y la informática lo llevaron de nuevo a las aulas, esta vez a hacer una especialización en nuevas tecnologías. Sin dinero pero con visión, decidió vender su viejo carro, y vivir del rebusque para poder cubrir los gastos estudiantiles. Con esto, Andrés empezaba a hacer realidad su sueño y a hacer compatible lo que parecía imposible. De hecho, fue mientras cursaba esta especialización que conoció a varias personas que trabajaban en la Fiscalía General de la Nación, quienes viendo sus aptitudes y conocimientos empezaron a hacerle consultas sobre informática. Decidió entonces poner un aviso en el ámbito jurídico, donde ofrecía servicios de Informática “forense” y comenzó a recibir diversas llamadas preguntando por grafólogos, médicos, documentólogos, por lo que decidió ofrecer un valor agregado tecnológico a cada una de esas ciencias. Gracias a esa iniciativa, hoy Adalid tiene laboratorios de punta en cada área, con la mejor tecnología disponible en el mundo….

Ejemplo de esta tecnología es la Iconografía Forense que permite re-crear en 3D los sucesos ocurridos en un lugar con base en los diferentes aspectos técnicos que la componen. Con el trabajo profesional de un equipo integrado por topógrafos, médicos, fotógrafos y diseñadores, donde cada uno hace un libreto del mismo caso y lo cotejan entre sí, hasta poder lanzar conclusiones verídicas y comprobadas.

Hace cinco años, Adalid cuenta con un nuevo socio, John Jairo Echeverry, ex director de la Unidad de Delitos Informáticos de la Fiscalía General de la Nación, una de las personas con mayor experiencia forense e informática del mundo; desde entonces, Adalid no ha cesado de crecer y crear nueva tecnología, máquinas, equipos y repuestos desarrollados por ellos mismos, que permiten dar respuesta inmediata a los requerimientos de sus clientes. Un abogado y un ingeniero que han logrado el complemento perfecto para satisfacer las necesidades de compañías privadas, entidades públicas y personas naturales, en la investigación de cualquier incidente informático. La capacidad es inmensa, se pueden analizar más de 200 evidencias al mismo tiempo, entre discos duros, celulares y tabletas. Son máquinas competitivas a nivel mundial, con un costo inferior hasta en un 60% en comparación con otros fabricantes internacionales. Además, ofrecen dos valores agregados: soporte 24/7, es decir 24 horas, 7 días a la semana, y la capacidad de respuesta inmediata al ser ellos mismos quienes suministran los repuestos.

Una empresa que empezó con un soñador que quería hacer compatible el derecho con la tecnología es hoy una empresa con más de 60 empleados de planta.

Adalid está presente en los ámbitos más importantes y representativos del país:

  • Análisis topográfico, predial y catastral de los inmuebles en litigio.
  • Seguridad informática.
  • Venta de sistemas de seguridad a entidades públicas y privadas.
  • Gestión de seguridad de información.
  • Blindaje de procesos electorales a nivel latinoamericano contra hackers.
  • Asesoría a Estados en ciberespionaje y ciberdefensa.

Con el respaldo de Adalid, todos podemos sentirnos seguros y amparados frente a cualquier tipo de delito informático: desde bullying entre niños, pasando por la pornografía de la venganza, hasta temas de violación de propiedad industrial en internet.

Los costos de investigación forense son altos por la tecnología que maneja, pero respondiendo a su compromiso de Responsabilidad Social, en Adalid, ayudan a personas injustamente condenadas y sin medios para pagar por su defensa, a consolidar pruebas en su laboratorio, sin pagar un solo peso a cambio; también cuentan con un programa especial enfocado a colegios, para padres de familia y niños, para la prevención del cibercrimen, pero Andrés y Jhon no se quedan quietos, respondiendo a su permanente obsesión por generar seguridad de la información accesible a todo el mundo, desde hace 3 años en Adalid están trabajando en su nuevo proyecto EVLAB Un producto accesible a todas las personas, que recolecta, procesa, embala y presenta evidencias digitales. Es un app que pronto estará en el mercado y que tiene versión para escritorio, con aplicaciones para cualquier tipo de negocio, certifica e-mails, archivos, páginas web, fotos, videos y puede presentar hasta 250 pruebas digitales mensuales por una suma mínima.

Mucha gente cree que Andrés y Jhon son un par de locos. Que están dando una herramienta para que no necesiten más de sus servicios, de su complicada y costosa tecnología. Pero para ellos, este es un nuevo sueño que están conquistando, que están haciendo realidad; como cuando en sus inicios, quiso hacer compatible el Derecho con la Tecnología.

Por: Margarita María Londoño O.